Capitulo - II -
Corrian tiempos duros..los sueldos eran bajos y las estrecheces muchas, mi padre hacia horas extras en el trabajo, y mi madre cosia bañadores, para una prima suya.. la cuál tenia una tienda especialista en trajes de baño; aquello le suponía un ingreso más en la casa, y muchas horas de perder sueño.
Recuerdo...que un año mi madre cosía todas las noches, cuando ya habia dejado sus tareas domésticas hechas, la cena de mi padre preparada y yo acostada; cosía con frenesí cada noche, hasta altas horas de la madrudaga, porque yo desde mi habitación escuchaba el pedaleo de la máquina de coser; y yo como curiosa que era.. un buen dia quise también hacer pinitos con la máquinita, con tan mala fortuna, que en lugar de coser el trapito que habia cogido suelto de los retales, cosí mi dedo índice...quedándome éste atrapado atravesado por la aguja de coser; ante mis gritos de dolor y mi llanto, mi madre acudió veloz a mi encuentro..y al ver tan espantoso paranorma se quedó sin saber que hacer, mi padre vino y con sangre fria y mucho temple, consiguió lentamente ir levantando el pedal, para que fuera saliendo la aguja de mi dedo, y llevarme a urgencias de inmediato !!! (Jamás volvi a tener curiosidad por coser ) después tuve una soberbia regañina por parte de mis padres; algo natural pues podia haber perdido el dedo.
Y yo seguía escuchando a mi madre coser sin parar.. cada noche, hasta que llegó la víspera de Reyes, a mi me encantaba ver a mis padres, tan atentos haciendo los preparativos la noche anterior, con que mimo y cuidado dejaban todos los regalos expuestos, de forma que yo al dia siguiente viera " LA MAGIA PERSONIFICADA ", pero lo que ellos ignoraban era que yo les veía cautelosamente, desde la ventana de mi habitación, y cuando introducian las pilas en algunos juguetes, como ellos también se divertian; yo esperando pacientemente a que mis padres se fueran a dormir, porque a partir de ese momento, la fiesta empezaba para mi, y ya nadie dormia en la casa !!!
El dia de Reyes supe, porqué mi madre cosía con ese afán tan intenso noche a noche, y era porque me habian regalado una muñeca tan grande como yo, se llamaba Güendolyn, era preciosa !!! y yo la cogía de la manita, y juntas ibámos a pasear por el jardin, puesto que la muñeca andaba si la cogian las dos manitas.
Mi madre un buen dia decidió que se podía ahorrar más en la economia familiar, cultivando nuestro propio huerto y suministrándonos de él, y nos pusimos manos a la obra !! patatas, tomates, acelgas, habas, rábanos, perejil, cebollas, espinacas. alcachofas y añadiendo los árboles frutales ya teníamos suministro; también aprovechó para plantar unos grandes rosales, de los cuales brotaban unas hermosas rosas rojas y otras rosas , tulipanes, lirios y lilas ; pero no contenta con eso.. mi padre construyó una especie de glorieta, en la parte central del jardin y en ambos extremos, unas hermosas parras que más adelante darian espléndidos racimos de uva colgando.
Era una auténtica belleza de jardin, el más hermoso que habia en los alrededores; un dia llegó mi abuela paterna, y se quedó mirando los rosales, yo le dije...
_ A que están preciosas las rosas yaya..? ( y ella respondió, con voz despectiva )
_ No están mal....
Yo..con toda la inocencia del mundo, arranqué una rosa del rosal, y se la ofrecí a mi abuela; ésta muy indignada me dijo......
_ No arranques mis rosas, y la tiró al suelo con fuerza !!!
Le repondi yo......
_ No son tus rosas yaya, son de mi madre !!!, pues ella ha sido quién las ha cultivado..
En aquel momento supe la mala uva, que tenia la señora y después fuí comprobando, el empeño que tenia en depositar todo su veneno, y en que parte de mi familia.
Con la llegada del buen tiempo, el jardin se engalanaba de flores y la vit estaba en perfecta armonia con el resto del jardin; mi padre sacaba su mecedora y la ponia al lado del surtidor, yo me sentaba en su regazo, porque sabia que lo que a continuación iba a ocurrir, era muy entrañable para mi, y que a fecha de hoy.. recuerdo con nostalgia; los gusto musicales de mis padres, eran las zarzuelas y operetas, ambos tenian espléndidas voces; por lo tanto mi padre desde el jardin y mi madre desde el interior de la casa, cantaban algunas piezas de zarzuela; los vecinos salian a sus terrazas porque era fascinante escucharlos, y yo apoyaba mi cabecita en el pecho de mi padre y mirando hacia arriba los racimos colgando, me dejaba embrujar por las voces de mis padres, y por el suave movimiento de la mecedora.
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