Capitulo - VIII -
Mi vida social era más bien nula, desde que nos mudamos de casa, todos los domingos iba con mis padres o bien a la playa, montaña ( según época estival ) o al cine; no tenia amigas y las que tuve ya me demostraron "su valía", por lo tanto siempre iba con mis padres; si en alguna ocasión había conocido a gente nueva, bien por mi formación profesional o por mi lugar de trabajo, mi madre era la encargada de que desaparecieran de mi vida.
Recuerdo un día, que yo había hecho amistad con varias chicas que trabajan cerca del lugar mi trabajo, y eran más o menos de mi edad; habían planeado asistir a un guateque, algo que yo jamás había asistido, con los correspondientes chicos evidentemente; yo tendría unos 16 años.
Mi madre como era costumbre, desde que me había especializado en peluquería, cada domingo por la mañana, le tenía que arreglar o teñir su cabello; un domingo le dije…
_ Mama, hoy no me hagas perder el tiempo que he quedado a las cinco, cerca del lugar de trabajo con unas amigas.
Bien asintió mi madre con la cabeza.. la teñí , la marqué y nos pusimos hacer la comida, luego comimos; como ella me había enseñado, yo no podía salir de mi casa, sin dejar la cocina recogida, o las tareas domésticas que mi madre me hubiera impuesto, por lo tanto tenía que hacerlo todo perfectamente o….habrían problemas; cuando terminamos de comer le dije..
_ Mama , te peino ahora ?
que no le apetecía en ese momento me dijo....
_ No, más tarde !!
yo me dispuse a recoger la cocina y a dejar mi habitación en orden, no quería que nada fallase y cuando terminé , fui en su busca pues estaba haciendo la siesta, y le dije…
_ Mama que es tarde, te peino ahora…?
ella respondió....
_ No, ahora no me apetece, más tarde !!!
yo le insistí ..
_ Mama que debo irme…o llegaré tarde
me dijo…
_ Vete, no te preocupes ya me peinarás cuando vuelvas!!
Y así lo hice, puse rumbo hasta el punto de encuentro, que era la cafetería que estaba ubicada debajo del lugar donde yo trabajaba; aún no había tomado asiento…que alguna de mis amigas me dijo..
_ Oye, ese que está en la puerta no es tu padre..?
Me giré… y si era mi padre, que hacia allí ? y porqué había venido?, me dirigí hacia él y le pregunté, éste me dijo con voz muy tajante...
_ Te has ido sin peinar a tu madre, por lo tanto ya estás yendo de vuelta a casa, y hasta que no la dejes arreglada no sales !!!
Me quedé alucinando, como podía ser posible que me estuviera ocurriendo aquello, si yo le había insistido a mi madre muchas veces, para dejarla arreglada antes de irme , increíble !!! ; volví de nuevo a casa , y cuando ya le había dejado peinada me dijo…
_ Ahora si quieres, ya puedes volver con tus amistades
No…ya no me iría porque eran ya las 6 y media de la tarde, y todos se habrían ido; una vez más mi madre se había salido con la suya, además del bochorno que me hizo pasar mi padre al presentarse en la cafetería, llamando la atención de todos/as
Al día siguiente, no me atrevía a mirar a mis amigas a la cara de la vergüenza que pasé, aunque ellas fueron comprensivas… y me contaron lo bien que se lo pasaron todos/as.
En otra ocasión y en otra peluquería también había conocido a chicos/as que también trabajaban cerca de mi…y lógicamente te invitan para ir pasear o al cine; me llamaron por teléfono ( un chico ) para concretar la hora del encuentro, y mi querida mamá que estaba con la oreja receptiva, alzando bastante el tono de voz y cerca del auricular dijo…..
_ Nena , antes de irte recoge las bragas que tienes debajo de la cama.
Dios !!! deseaba que la tierra me tragara, pero como se puede hacer eso..? lógicamente no acudí a la cita, y procuré no encontrarme de cara con los chicos, en lo sucesivo; y detalles como esos hubieron unos cuantos en mi vida, al final decidí no salir con nadie.
Pero si, les reprochaba su forma de comportarse conmigo avergonzándome de esa manera, y ahora también yo podía discutirles su forma de actuar, pero si la discusión por decirlo de alguna forma, se subía de tono…. ya no era una, sino dos los que me ponían las cosas claras, cuando mi padre perdia el control o mi madre era muy insistente en que debía de ponerme las cosas claras, éste digamos que empleaba sus puños en mis cervicales a fondo; si tenían que darme a elegir, prefería las manos de mi madre, que las de mi padre, aunque hubiera sido mejor, no probar ninguna de las dos.
Y todo eso basándose, en que querían lo mejor para mi, y lo hacían por mi bien (yo, no estaba tan segura de eso )
0 comentarios